Delitos informáticos, phishing y fraude digital

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Cuando se habla de delitos informáticos, la conversación suele girar en torno a hackers, redes criminales o ataques sofisticados. Sin embargo, uno de los mayores riesgos legales para las empresas nace dentro de la propia organización: errores humanos, descuidos, uso inadecuado de herramientas digitales o incluso conductas intencionales de colaboradores.

El problema no es solo tecnológico. Es jurídico.
Porque cuando un incidente digital ocurre, la pregunta no es únicamente “¿quién atacó?”, sino también: ¿La empresa hizo lo suficiente para prevenirlo?

Ahí es donde phishing, fraude digital y malas prácticas internas pueden convertirse en responsabilidad legal corporativa.

¿Qué se entiende por delitos informáticos en el entorno empresarial?

En términos prácticos, son conductas ilícitas donde la tecnología es el medio, el objetivo o ambos. Dentro de una organización, estos delitos suelen relacionarse con:

  • Acceso indebido a sistemas
  • Manipulación de información
  • Obtención fraudulenta de datos personales o financieros
  • Suplantación de identidad digital
  • Uso de credenciales sin autorización

Lo relevante para el área legal no es solo el delito en sí, sino la trazabilidad de cómo se permitió que ocurriera.

Phishing: cuando el eslabón más vulnerable no es el sistema, sino la persona

El phishing es una forma de engaño diseñada para que alguien entregue voluntariamente información sensible. No se “rompe” un sistema; se manipula a una persona.

En el entorno laboral, esto suele pasar cuando un colaborador:

  • Hace clic en enlaces sin verificar origen
  • Descarga archivos adjuntos sin validar remitente
  • Comparte códigos de verificación
  • Ingresa credenciales en sitios falsos

Desde el punto de vista jurídico, esto puede detonar:

1. Incumplimiento de deberes de custodia de datos

Si la empresa maneja datos personales, financieros o contractuales, existe una obligación de protegerlos. Un incidente por phishing puede interpretarse como falta de medidas organizativas suficientes.

2. Responsabilidad frente a terceros

Clientes, proveedores o socios afectados por un fraude pueden reclamar daños si el incidente se originó por debilidades internas.

3. Riesgo regulatorio

Dependiendo del tipo de información comprometida, pueden activarse obligaciones de notificación a autoridades o sanciones administrativas.

Delitos informáticos

Fraude digital interno: no siempre es un ataque, a veces es una conducta

El fraude digital también puede surgir cuando un miembro de la organización:

  • Usa credenciales de otra persona
  • Autoriza procesos sin facultades reales
  • Simula identidad de un tercero
  • Manipula documentos digitales
  • Interviene flujos de aprobación

Aquí el problema legal escala, porque ya no se trata de un error, sino de posible conducta dolosa. Y la empresa puede quedar expuesta si no tenía:

  • Controles de identidad claros
  • Trazabilidad de acciones
  • Separación de funciones
  • Validaciones robustas en procesos digitales

Delitos informáticos críticos: la suplantación de identidad en procesos empresariales

Muchos fraudes digitales corporativos tienen un mismo eje:
alguien actuó como si fuera otra persona dentro de un proceso digital.

Esto puede afectar:

  • Firma de contratos
  • Autorizaciones financieras
  • Modificaciones de datos
  • Aceptación de términos
  • Procesos de alta de proveedores o clientes

Desde la óptica legal, el riesgo es doble:

  1. El acto puede ser impugnado por falta de certeza sobre la identidad.
  2. La empresa puede ser señalada por falta de controles razonables.

Prevención: ya no es solo seguridad, es defensa jurídica

Implementar medidas de prevención no solo reduce incidentes. También construye una posición legal más sólida en caso de conflicto.

Algunas acciones clave:

  • Políticas internas claras. Definir cómo se gestionan accesos, contraseñas, autorizaciones y uso de herramientas digitales.
  • Capacitación continua. El phishing se combate más con criterio que con software. La formación reduce la probabilidad de error humano.
  • Trazabilidad de procesos digitales. Saber quién hizo qué, cuándo y desde dónde deja de ser un tema operativo y se convierte en evidencia jurídica.
  • Verificación robusta de identidad en actos digitales. Aquí es donde herramientas como la firma electrónica con mecanismos de autenticación toman relevancia: no solo agilizan procesos, también ayudan a reducir la suplantación de identidad en operaciones contractuales, uno de los puntos más sensibles en fraudes internos.

Aquí es donde soluciones de gestión contractual con firma electrónica y mecanismos de autenticación reforzada, como las que integra Zero CLM, aportan valor más allá de la eficiencia operativa. No se trata solo de firmar más rápido, sino de añadir capas de certeza sobre la identidad del firmante y la trazabilidad del acto, reduciendo escenarios donde alguien pueda intervenir en un proceso haciéndose pasar por otra persona.

Este tipo de controles ayuda a disminuir la exposición frente a impugnaciones, disputas sobre autoría o cuestionamientos sobre la validez de actos digitales.

¿Qué revisará el área legal después de un incidente con un Delito informático?

Cuando ocurre un fraude digital o un caso de phishing, el análisis jurídico suele centrarse en:

  • ¿Existían políticas internas?
  • ¿Se capacitó al personal?
  • ¿Había controles de identidad adecuados?
  • ¿Los procesos digitales tenían trazabilidad?
  • ¿Se podía detectar una suplantación antes de que el acto se consolidara?

Si la respuesta es “no”, el problema deja de ser solo del atacante.

Los delitos informáticos ya no son únicamente un tema de ciberseguridad.
Son un riesgo legal corporativo que nace, muchas veces, de decisiones internas, omisiones o procesos digitales sin controles suficientes.

Phishing, fraude digital y suplantación de identidad no solo generan pérdidas económicas: pueden comprometer la validez de actos jurídicos, activar responsabilidades frente a terceros y exponer a la empresa a sanciones.

La prevención efectiva combina tres elementos:

personas capacitadas + procesos claros + mecanismos confiables de verificación de identidad.

Ahí es donde la tecnología deja de ser solo operativa y se convierte en aliada de la seguridad jurídica empresarial.

Email: contacto@zeroclm.online

Teléfono: +52 56 11235403 

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